Lesionada Sanatorium. un museo patológico vivo creado por Candela Capitán

presentación del work in progress para el centro de danza nacional de parís

Candela Capitán me invitó a viajar con ella a París para presentar juntas en el Centro Nacional de Danza el work in progress de su proyecto escénico + aplicación web 𝐿𝑒𝓈𝒾𝑜𝓃𝒶𝒹𝒶 𝒮𝒶𝓃𝒶𝓉𝑜𝓇𝒾𝓊𝓂. A partir de esta invitación hemos escrito y guionizado, con el ojo externo de Joan Morey, un texto que sirve de locución para el videoensayo de presentación del proyecto. Un texto que cruza ideas sobre el espectáculo del horror, las fronteras de la danza, complejos arquitectónicos y ventanas virtuales, sanatorios, identidades de la generación Y, dispositivos millennial de libre-intercambio, deseos, miradas, tokens, cuerpos alterados, trastornados y portadores de metafóricas patologías generacionales.

 

Lesionada Sanatorium

Esta es la presentación de Lesionada Sanatorium, un museo patológico vivo creado por Candela Capitán.

Un lugar ambiguo en el que se exhiben encerrados y vigilados cuerpos lisiados, locos, medicados.

Una prisión para cuerpos en tensión y una puesta en tensión de la danza.

Ahora os voy a pedir unos minutos de atención, para desplazarnos a allí y entonces. No muy lejos del Centro Nacional de Danza de París, en el año 1795.

Quizás esta pintura que Tony Robert-Fleury pintó en 1876 nos ayude a recordar.

En el centro, podemos observar a una mujer, impasiva, y un hombre que trata de liberarla. Es el médico francés, filósofo y amante de los trastornos psiquiátricos Philippe Pinel.

Pinel ordena la eliminación de las cadenas de las locas de la Salpêtrière, este es el título de la pintura.

Si nos adentramos en la escena, a la derecha de estas dos figuras centrales, apreciamos varios cuerpos femeninos. La composición representa lo que se consideraba demencia y los cuerpos a quienes se asignaba la patología.

En 1795 Philippe Pinel liberó a las internas del Hospital de la Salpêtrière. Las liberó del uso de cadenas, las cadenas atadas a sus cuerpos.

Un gesto que él mismo calificó como “compasivo”, pero que hoy día sabemos que inauguraba una nueva disciplina de control: el poder terapéutico.

El poder terapéutico fue, en el s. XVIII, una forma de poder responsable. Una forma de poder que intentaba llevar a cabo un proceso de normalización, y que utilizaba dispositivos de vigilancia y control. Su objetivo: maximizar la salud y la producción de una población sana.

Escuelas, cárceles, fábricas o centros psiquiátricos implementaron el panóptico, máximo exponente del poder terapéutico. Pero sabemos hoy que el poder terapéutico es la gestión medicalizada de la vulnerabilidad. Es un principio de codificación y decodificación.

El poder terapéutico construye su relación de poder camuflándose de protección y ayuda, pero en el fondo, su proceso de normalización compara, diferencia, jerarquiza, homogeniza y finalmente excluye.

Lo que vemos en esta pintura es precisamente esto: aquello que la norma excluía a finales del XVIII y el XIX. Un ejercicio de exclusión no tan lejano a lo que ocurre hoy en numerosas redes sociales. Y en especial los “cuerpos vetados” en las formas de autorepresentación femenina.

La Salpêtrière fue una suerte de infierno femenino, de città dolorosa con cuatro mil mujeres subalternas allí encerradas.

Mujeres denunciadas por sus maridos, por sus padres, prostitutas, delincuentes… Vidas que no encajaban con la norma social del momento, y que justamente por el hecho de no reproducir los ideales de una “mujer normal” fueron consideradas cuerpos Enfermos.

Su patología: la Histeria.

Seguramente, ahora mismo, ya todas tengáis en la cabeza las imágenes de la Iconografía fotográfica de la Salpêtrière, hechas por Bournevielle y Régnard.

Fotografías protagonizadas por mujeres, en poses teatrales, con espaldas arqueadas, contorsiones y actitudes pasionales o estados de éxtasis… Todas ellas: posturas del delirio.

Las histéricas mostraban con sus cuerpos una extraordinaria complicidad entre médicos y pacientes: Una relación alimentada por deseos y miradas, pero, sobre todo, por conocimientos técnicos: los vinculados al medio fotográfico.

UN MUSEO PATOLÓGICO VIVO. Fue así como lo denominó Charcot.

UN MUSEO PATOLÓGICO VIVO. Su dispositivo, su taller de fotografía, consistía en un laboratorio, una sala bien iluminada con un camastro. Una especie de plató donde se sometía a las mujeres histéricas a todo tipo de estímulos sensoriales. Estímulos que alterasen su comportamiento.

Esta relación entre cuerpo, poder terapéutico y fotografía fue la que inauguró el espectáculo del horror. Un espectáculo que, como los deseos y las miradas, se ha visto transformado hasta encontrar su lugar en nuestros días:

Una actualidad atravesada por la Covid-19. Una actualidad que tiene como correlato una mayor subordinación de nuestros cuerpos. Cuerpos mediados por dispositivos de control tecnológico y que determinan el presente que nos hoy trae frente a esta pantalla.

Nuestros cuerpos son hoy cuerpos potencialmente enfermos, subyugados al poder terapéutico de las pantallas.

Ya no habitan las celdas reales, ni las habitaciones psiquiátricas de la Salpêtrière, sino que son cuerpos encerrados en espacios domésticos, espacios interconectados por “cadenas” de fibra óptica.

Esta es la interfície de Chaturbate. Uno de los sitios de webcams de contenido pornográfico 100% amateur con más de cuatro millones de visitas al día

Chaturbate ofrece actuaciones en vivo de cualquier persona desde su “habitación hiperconectada”. A través de una webcam y conexión a Internet el anfitrión abre una ventana al voyerista. El público interactúa de forma gratuita o remunerada.

Chaturbate clasifica sus contenidos por categorías: mujeres, hombres, parejas y trans. Cada habitación responde a una de estas categorías y accedes a su interior a través de la retransmisión de video en directo.

Esta es la interficie de Chaturbate: el video streaming aparece a la izquierda, a la derecha el chat. En el chat puedes interaccionar con los anfitriones y leer los comentarios de los demás visitantes.

Chaturbate configura un dispositivo millennial ‘de libre-intercambio’ en el que la moneda de pago es el “token”. Chaturbate funciona por objetivos y su éxito se debe a la diversidad de anfitriones, fetiches y cuerpos…

Pues bien, durante el pasado lockdown Candela Capitán se convirtió en anfitriona en esta página de webcams.

Interesada por los límites del cuerpo y la seducción de la mirada creó Dispositivo de Saturación Sexual: una habitación en Chaturbate que exploraba los confines de la danza. Ese “allí y entonces” se convierte hoy en nuestro aquí y ahora.

La experiencia de Candela Capitán como anfitriona en Chaturbate es el detonante de Lesionada Sanatorium: un dispositivo escénico físico y una aplicación online.

 Lesionada Sanatorium emplea los mecanismos que Candela Capitán ya ensayó en su intromisión en Chaturbate. Presenta un espacio físico y su ventana virtual, pero ampliando el espectro de cuerpos habitaciones y miradas.

Lesionada Sanatorium inaugura un museo patológico vivo, un histriónico sanatorio de cuerpos e identidades de la “generación Y”. Un complejo arquitectónico de habitáculos y cuerpos diversos en movimiento constante. Un amplio y metafórico conjunto de patologías millennial.

Al hablar de lo millennial echamos en falta una reflexión “situada”, una reflexión que apunte las condiciones específicas del sujeto que se describe. Condiciones específicas tales como territorio, clase, género, raza, cuerpo o salud mental.

Por ese motivo Lesionada Sanatorium explora las condiciones de los cuerpos y las normas. Se desprende de “las cadenas” que durante años las instituciones dedicadas a la danza han forjado para todos aquellos cuerpos que escapan de la normatividad.

Lesionada Sanatorium nace en los márgenes de la danza y la performance y se adentra en el paradigma de la estética relacional. Lesionada Sanatorium es un lugar de experiencia, única y cambiante, un irrepetible e irremplazable “aquí y ahora”.

Seis espacios independientes ocupados por seis cuerpos actuantes, un dispositivo de control y vigilancia real y un espacio de conectividad.

Cada cuerpo esboza una patología según patrones predeterminados. El dispositivo invita a la mirada voyerista del espectador y abre una gran ventana al público. Una ventana física en cada habitáculo y, al unísono, una ventana virtual.

Desde la aplicación específicamente creada para Lesionada Sanatorium el espectador se convierte en usuario y por medio del teclado de su Smartphone puede enviar estímulos, ordenes y mensajes al anfitrión con quien decida interactuar. “Especies de espacios” y Composición en Tiempo Real.

Lesionada Sanatorium es un conjunto de salas que configuran un pabellón. Una estructura relacional compuesta de habitaciones de observación. Una constelación de cuerpos trastornados y encerrados en celdas, calabozos, espacios simétricos y equipados. Una compilación de habitaciones entre lo normal, lo pseudo-psicopatológico y la peligrosidad virtual del presente.

Lesionada Sanatorium es Un museo patológico vivo. Un espacio de exploración y diagnosis. Un dispositivo viral. Una colección de cuerpos teatralizados en directo y retransmitidos en streaming. Una experiencia interactiva entre anfitriones y públicos. Una forma diferente de entender, concebir y divulgar la danza.

¿Sigues ahí? Lesionada Sanatorium te invita a entrar y conocer más a Candela Capitán en su habitación de Chaturbate. Desde ahí resolverá todas tus preguntas:

Appointment y enlace.